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Equinoccio de otoño: alubias blancas con morcillo, chorizo y morcilla
4 personas6 ingredientes3 pasos
Cuando septiembre empieza a refrescar de verdad, la cocina pide bajar el ritmo y poner una olla al fuego. El equinoccio abre la puerta al otoño y nosotros lo celebramos con cuchara, pan y un guiso de los que arreglan un lunes sin pedir permiso.
Estas alubias blancas con MORCILLO, CHORIZOS CRIOLLOS y MORCILLA CEBOLLA tienen fondo, mimo y ese punto canalla que convierte una comida normal en planazo. No hace falta complicarse: paciencia, producto rico y una sobremesa sin prisa.
La primera olla seria del otoño
El morcillo es una pieza agradecida para cocciones lentas: da sabor al caldo y queda tierno cuando se le deja hacer a su ritmo. El chorizo aporta alegría y la morcilla, ese remate meloso que pide pan al lado. La clave no es correr: es dejar que el guiso se conozca bien.
Ingredientes
Paso a paso
- Paso 1
Arranca el caldo con calma
Pocha la cebolla, el puerro, la zanahoria y el ajo picados en una cazuela amplia. Añade una cucharadita de pimentón, remueve unos segundos y moja enseguida con agua para que no se queme.
- Paso 2
Dale tiempo al morcillo
Incorpora el MORCILLO, el laurel y agua suficiente para cubrir. Cocina a fuego suave unos 45 minutos. Después añade las alubias escurridas y sigue con un hervor muy tranquilo hasta que estén tiernas; según la legumbre, calcula entre una hora y una hora y media más.
- Paso 3
El remate del capitán
Cuando falten 25 minutos, suma los CHORIZOS CRIOLLOS. Añade la MORCILLA CEBOLLA en los últimos 10 minutos para que conserve su textura. Prueba el punto de sal al final: el embutido ya trae mucho sabor a bordo.
Truco pirata para que queden más cremosas
Saca unas cucharadas de alubias con un poco de verdura, tritúralas y devuélvelas a la cazuela. Sin harina, sin misterio y con un caldo mucho más ligado. Deja reposar el guiso diez minutos antes de servir: esa pausa también cocina.
Una mesa para darle la bienvenida al frío
Sirve las alubias bien calientes, con pan y una ensalada sencilla si apetece equilibrar la jugada. Es una receta perfecta para dejar hecha el domingo y comer todavía mejor al día siguiente. En La Vaca Pirata nos gustan así: recetas honestas, de temporada y con ganas de reunir a la tripulación.
Que llegue el otoño: aquí ya tenemos la cuchara preparada.



















